Un símbolo de historia universal

Desde hace algunos años Mónica Luza dedica sus pinturas al tema del Lima-Bean que en su patria peruana es llamado “pallar”. Con el motivo de esta imágen ha concentrado su estilo de expresión artística .  Los colores y las formas toman un efecto de fuerte contraste. Sin embargo, su tendencia a los colores atenuados y muy terrosos, que la artista relaciona a la luminosidad particular  de su ciudad de origen, Lima, ha permanecido y proyecta una profunda calidez.  Mónica Luza reconoce en el pallar un arquetipo de la historia cultural y de la vida cotidiana del Perú.

De tan poca importancia que el pallar pareciera tener, jugó y juega todavía hoy día un  papel importante en la cultura peruana.

Y esto ya desde hace más de dos mil años. Ya entonces era representado el pallar en piedras, cerámicas y en textiles. Las representaciones históricas del pallar alcanzaron también el campo científico.

Precisamente el Americanista alemán Eduard Georg Seeler (1849 – 1922) quien vivió en Berlín,  reconoció su significado, y posteriormente el investigador peruano Larco Hoyle, interpretó la representación del pallar como una forma del lenguaje escrito. Este pensamiento retoma Mónica Luza en sus pinturas y hasta inscribe en sus obras:  “Se dice que las culturas prehispánicas no conocieron el lenguaje escrito, es decir ningún lenguaje escrito en el sentido occidental.

Pero el lenguaje entendido como forma de expresión que el hombre utiliza para expresar sus ideas y sentimientos si existió en las culturas prehispánicas.”

Sus cuadros varían la forma del pallar en múltiples posibilidades de representación. Los vemos en diversos colores, pintados con volumen ó de manera plana resaltando lo gráfico de sus diseños. La pregunta todavía sin respuesta referente a su significado la transmite Mónica Luza al observador. En el sentido de René Magritte podría figurar escrito debajo de cada obra : Esto no solo es un pallar, sino una señal aún no descifrada, para un significado aún no reconocido.

En una instalación de más de 70 cuadros de pequeño formato,  diseña Mónica Luza un “Alfabeto de Interpretaciones”. Con ello señala que esta forma especial de la historia cultural peruana finalmente no puede ser interpretada. El enigma que nos deja el pasado a nosotros, los después nacidos,  solo se podrá adivinar pero no resolver. Su instalación variable de cuadros presenta la alineación del alfabeto como una tarea sin solución. Con la instalación transfiere un antiguo signo a una forma moderna, vinculando de tal manera el pasado con el presente.

Debido a que la comunicación y el lenguaje están sujetos a un vivo desarrollo, los significados de los signos podrán modificarse ó incluso perderse. Mónica Luza transmite por ello la rapidez de la comunicación y la pérdida del saber, a travéz de  la técnica del dibujo al carbón. Sus líneas gruesas y esgrafiadas pueden borrarse, emborronarse y perder su  clara interpretación. Parcialemte sus líneas aparecen indefinidas y tendrán que ser reconocidas, traducidas o reconstruidas. Son huellas de un pasado, las que a medida que vayamos hacia atras y recordemos perderán su definición.

Con un lenguaje esquematizado incorpora el tríptico “ajuar funerario” el pallar en contextos rituales. Los pallares no solo debian ser aprovisionamiento en el camino al otro mundo, sino transmitir también mensajes y esperanzas. En ello se muestran relaciones de significación social: Los pallares servían también en la vida cotidiana a la adivinación, al juego y para contar. Estas y otras obras de Mónica Luza son realizadas en el estilo de una pizarra o tabla. Ellos recuerdan la claridad de un lenguaje original de imágenes que no quería ser arte sino transmitir directamente significados precisos. Sin embargo, Mónica Luza llega más allá de la transmisión de conocimientos. Sus obras son más bien parte de una amplia investigación artística. El tema del cuadro se concentra en su caracteristica gráfica y se convierte en  símbolo de comunicación y expresión. Estas obras investigan los origenes de la comunicación y cuestionan el significado del lenguaje y su forma de expresión. Ellas tematisan las dimensiones de los significados de señales y símbolos. Cada obra está para si misma pero tambien como parte de un complejo contexto de una reflexion artística plástica de pintura conceptual. En el motivo del pallar reconoce la artista un símbolo del  desarrollo del lenguaje y la escritura, un símbolo de mitos y leyendas, un símbolo de la infinidad de las posibilidades expresivas de la cultura y finalmente un símbolo de la historia universal.

Con sus pinturas e instalaciones Mónica Luza se pregunta sobre  su propia vida entre América Latina y Europa. Así una parte de su obra crea un diálogo entre las culturas y toma de tal manera una función de puente entre pensamiento y cultura. Para el observador es impresionante que puntos de referencia descubre la artista entre estos mundos, para ella misma y para sus obras.

Martin Schönfeld (Berlin 2006)   

 

 

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